Un poema segrega la palabra,
cada palabra, las palabras todas,
cuando el papel las llama,
como balcón de vértigo, a tus manos.

Cercana te diviso entre las letras.
Por la tinta te afluye
la reverberación de tu quisiera.

Y el resto de la hoja descolgada
estampa era prenatal, silencio ex-
tracto, de mi mirarte.


© CAYETANO SALVATIERRA


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