Lo tiendo bajo mí para sembrarlo
y estrellarlo y platearlo de videncia,
y dorarlo y crecerlo de conciencia
y alarlo de poder, y libertarlo.

Lo tiendo bajo mí, para encarnarlo
y plasmarle en el vientre tu presencia,
y verterte, horadándolo, mi esencia
y anegarlo de amor, y enamorarlo.

Lo tiendo bajo mí, para entregarme,
y volarme en su nata a tu llamada.
Y, nata, restituirte tu mirarme.

En el papel rebusco la morada
para perderme en ti, y con él salvarme
y salvarte y perdernos de la nada.

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