Perdóname, querida, esos sonetos.
Tampoco quiero disculparme, acaso.
Fueron así y respondo del fracaso,
de no saberlos hacer más discretos.

Se pasan de famosos los cuartetos
y para lo soez no hay más que un paso.
Sólo salvo unos versos, en el caso
de que a ti te gustaran incompletos.

Cuando nombro la luz, -que a mí me falta-,
y creo que es un buen día, por ejemplo.
Y pocos más que ahora no hacen falta.

Y lo peor es que soy reincidente,
con todas estas faltas y otro ejemplo
de soneto que entrega un imprudente.


© CAYETANO SALVATIERRA


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