"El miedo"
(Meditación sobre un poema)

Quizás lo más absurdo sea volar al infinito,
volar a aquella blanca nada del más allá del mundo,
volver quizás volver no sea tan absurdo,
pero el espacio es negro y oculta muchas sombras,
la luz está en dos extremos
más allá y más aquí,
no hay quien mate pájaros por capricho
pero la crueldad tiene brazos y lo que es peor ventosas,
y a veces usa arco y flechas como el amor
y hay quien tiene miedo y hay quien tiene pánico,
y entonces el regreso es un lamento arrinconado,
una boca deseada a la que se vuelve la espalda,
cuando llueven pájaros, maldito sea el disparador,
maldito el que dispara y así riega la tierra,
pero las alas son para caer cuando se busca la libertad
como Ícaro cayó, como ya ruedan tantos
y es igual rodar que volar tan alto
habiendo sólo un tiro de por medio antes o después,
el volador ignora el dolor de los que ruedan
y el miedo de éstos a ser levantados,
no más pájaro en mano antes rodando,
cientos volando antes exhaustos que volver,
con todo más terrible el dolor del que dispara
y comprende lo hecho,
cómo olvidar los ojos del caído
y cómo devolverle el calor para un nuevo vuelo,
no se hizo la jaula sino para el amante
no se es amante sino para la jaula del amado,
mas no se hizo la jaula para los amantes
sí la esclavitud aunque en ellos es irreconocible,
pero entre tantos que vuelan que ruedan que disparan
cómo encontrar una sola pareja de amantes,
esclavos irreconocibles,
de un amor que no huya que no dispare que no ruede.


© CAYETANO SALVATIERRA
(Diciembre, 1971)


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